LA PASIÓN DE UN GADITANO

LA PASIÓN DE UN GADITANO El 23 de noviembre de 1876 nace en cádiz Manuel María de los Dolores Falla y Matheu, Cuarto hijo de un comerciante originario de Valencia y con ascendencia catalana por vía materna, en 1896 se trasladó a Madrid para estudiar bajo la dirección de José Tragó, uno de los mejores pianistas españoles de la época y descendiente musical directo de Chopin a través de su maestro Georges Mathias, también estudio con Federico Pedrell. De 1907 a 1914 vivió en París: fue el período clave de su desarrollo. Dos años antes había ganado el premio que otorgaba la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando por la composición de una «ópera española» con La vida breve, sobre libreto de Carlos Fernández. En 1919 se trasladó a Granada viviendo en una casa cercana a la Alhambra donde llevó una vida retirada, rodeado de un grupo de amigos entre los que se encontraba Federico García Lorca. En 1936, Falla intentó por todos los medios salvar a Lorca del fusilamiento a manos de las tropas del ejército nacionalista, aunque no lo consiguió. En Granada, Don Manuel escribe las citadas obras: la música para teatro de marionetas "El retablo de maese Pedro" ( 1923 ), y un concierto para clavecín y orquesta de cámara ( 1926 ). En estas obras la influencia de la música folklórica es menos visible. Mientras que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa paleta sonora, heredada directamente de la escuela francesa, en estas últimas composiciones, su estilo fue haciéndose más sencillo y breve. Los últimos veinte años de su vida, Manuel de Falla los pasó trabajando en la que consideraba había de ser la obra de su vida: la cantata escénica La atlántida, sobre un poema del poeta en lengua catalana Jacint Verdaguer, que le había obsesionado desde su infancia y en el cual veía reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas, religiosas y humanísticas. Continuó trabajando en esta obra tras su exilio a Argentina, pero quedó incompleta y sólo fue terminada, tras la muerte de Falla, por su discípulo Ernesto Halffter. Durante su Exilio en Argentina (1939-1946 ) El 28 de septiembre de 1939, después de la guerra civil española y en puertas de la Segunda guerra mundial, Manuel de Falla se exilió en Argentina, a pesar de los intentos de los gobiernos del general Francisco Franco, que le ofrecen una pensión si regresa a España, subsiste en su exilio argentino gracias a la ayuda de algunos mecenas o patrocinadores como se les llama ahora entre los que se encontraba la familia Cambó. Vive de forma tranquila en una casa en las montañas, donde su hermana cuida de él, ya que casi siempre estaba enfermo. Su música se ve muy influenciada sobre todo por la francesa, y elementos de honda raíz española, Falla fue el único compositor participante en el homenaje dedicado a Góngora en 1927 que sirvió para definir a la generación de poetas. Su amistad con Lorca o Alberti, o su correspondencia con Gerardo Diego, son sólo unos ejemplos de la intensa vida intelectual desplegada por el compositor, el único español después de tres siglos, con Albéniz y Granados, que consiguió renombre internacional, y el más dotado de los tres. Estas son algunas de sus obras más conocidas de Manuel de Falla: La vida breve: La historia de La vida breve comienza por un concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para premiar, entre otras obras, una ópera en un acto sobre libreto inédito. En ocho meses, un tiempo muy breve para lo habitual en Falla, estaba lista esta ópera con libreto de Carlos Fernández Shaw. La obra resultó vencedora por unanimidad, pero por varias y lamentables causas no llegó a estrenarse. Los intentos por llevarla a escena consumieron bastantes energías de Falla en los dos años siguientes, hasta que, frustrado, en 1907 se traslada a París. Allí, la partitura de La vida breve le sirvió de tarjeta de visita y contribuyó a ganarle la admiración de Albéniz, por cuya intercesión obtuvo una beca de la monarquía española que le permitiría dedicarse por completo a la composición, y de Debussy, Dukas y Messeger, por consejo de los cuales retocó minuciosamente la orquestación y realizó algunos cambios en la estructura, que ahora quedaba en dos actos con el añadido de un interludio entre las dos escenas del segundo acto y la danza que le sigue. Finalmente, con texto en francés, la ópera española más importante se estrenó en Niza el 1 de abril de 1913, y en la Ópera Cómica de París el 7 de enero de 1914. El 14 de noviembre de ese año, se representó por fin en el teatro de La Zarzuela. El amor brujo; la primera versión se la encargo, la prestigiosa bailaora flamenca Pastora Imperio le encargó una obra a Manuel de Falla, quien la escribió entre 1914-15. Se trataba de una pieza para voz y orquesta de cámara, que fracasó. En 1925, Falla transformó la primera versión en un ballet para orquesta sinfónica, con tres canciones cortas para mezzo-soprano. Con este formato, El amor brujo sí triunfó. Cuenta la historia de Candela, una muchacha gitana, cuyo amor por Carmelo se ve atormentado por su descreído antiguo amante. La obra es de carácter marcadamente andaluz, tanto en lo musical como en lo literario. El libreto fue escrito por Gregorio Martínez Sierra en dialecto andaluz. La música contiene momentos de gran belleza y originalidad, e incluye las famosas Danza del fuego fatuo y Danza del terror. El libreto no lo escribió Gregorio Martínez Sierra, sino su mujer María de la O Lejárraga García. El sombrero de tres picos; es un ballet obra del compositor Español Manuel de Falla basada en la novela homónima del escritor decimonónico Pedro Antonio de Alarcón. Se estrenó el 22 de julio de 1919 en el Alhambra Theatre de Londres bajo la batuta de Ernest Ansermet. En la historia de la danza teatral del siglo XX, de Manuel de Falla puede reclamar un lugar tan significativo como el de la Petrushka de Igor Stravinski. Ambas obras fueron producidas por el gran empresario Sergei Diaghilev y representadas por sus Ballets Rusos. Las dos rompen con las primitivas tradiciones temáticas que poblaban el género de princesas, apariciones y cisnes. Pero todavía más importante, quizás, es su visión de la burguesía con una cierta simpatía. En este sentido, en El sombrero... se reflejan las actitudes y aspiraciones de la Andalucía rural. Tras su estreno en Londres, la obra tuvo un rotundo éxito, elogiándose la acertada síntesis de música, baile, drama y decorado. Una primera versión de la obra, llamada El corregidor y la mujer del molinero fue representada en 1917 en el Teatro Eslava de Madrid como un fragmento de una pantomima de dos partes. Más tarde, Diaghilev conoció a de Falla y le convenció de la necesidad de retocar la obra con la intención de dotarla de mayor estructura teatral; el autor modificó su obra dándole más profundidad y sustancia. El ballet está basado en un cuento folclórico. Tras el estreno del ballet, Falla compuso dos suites orquestales con el mismo título, la nº1 y la nº2, que se suelen representar más que el propio ballet. En ellas, retiró algunos fragmentos vocales y de transición que contenía la obra original. Noches en los jardines de España: se escribió entre los años (1876-1946). Don Manuel comenzó esta pieza como un conjunto de nocturnos para piano solo en 1909, pero el pianista Ricardo Viñes le sugirió que transformara los nocturnos en una obra para piano y orquesta. Falla lo terminó en 1915, dedicándosela a Ricardo Viñes. La primera ejecución se realizó el 9 de abril de 1916 en el Teatro Real de Madrid por la Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida por Enrique Fernández Arbós; con José Cubiles al piano. La obra describe 3 jardines: Falla describió las Noches en los jardines de España como "impresiones sinfónicas". La parte del piano es elaborada, brillante, pero raramente dominante. La partitura orquestral es exuberante. Se trata de la obra más impresionista del maestro gaditano.. La obra original está escrita para: piano, 3 flautas y piccolo, 2 oboes y corno inglés, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas, 2 trompetas, 3 trombones y tuba, timbales, platillos, triángulo, celesta, arpa y cuerdas. Su duración aproximada es de 22 a 26 minutos. El genial compositor, Manuel de Falla tenía una personalidad un tanto especial. Entre sus múltiples manías se encuentra una fuerte aversión a la suciedad, hasta el punto de tener que desinfectar personalmente con alcohol cada una de las teclas del piano en el que tocaba cuando daba un concierto, por el simple hecho de que había pasado por muchas manos. Tenía fobia a los microbios. Incluso llegó a desarrollar una tendinitis de tanto lavarse las manos, tambien su gran reserva, timidez y aire de misterio personal, todo lo cual se expresaba en su vestimenta negra. Finalmente muere en 1946, sin que hubiera podido culminar su última obra. La tarea de finalizarla según los esbozos dejados por el maestro correspondió a su discípulo Ernesto Halffter. A pesar de los años que hace que falleció este genial compositor sus obras hablan de él y de su vida cada vez que son interpretada, su pasión y sus raíces se trasmiten en cada parte de sus trabajo, perfesionista y detallista adornaba sus partituras con matices y trinos justo en el momento perfecto de cada parte de sus obras, un hombre que tubo la suerte de pertenecer a la generación de 27, un andaluz que nunca olvido donde nació. ROSA PÉREZ REPULLO

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